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28/7/2008
Nuevo éxito en Graus con la parrillada más grande del mundo
Se asaron 1.100 kilogramos de embutido y se degustaron unas 12.000 raciones
Con la degustación anoche de unas 12.000 raciones de longaniza de Graus culminó el XVII Día de la Longaniza que volvió a atraer hasta la capital ribagorzana a millares de personas. Un año más, se reeditó el récord Guinness conseguido en 1997 y se asaron en la enorme parrilla de 25 metros cuadrados más de 1.100 kilogramos de este emblemático embutido.
GRAUS.- La parrillada más grande del mundo volvió a convertirse en un evento a medio camino entre la gastronomía y la pericia técnica de la espectacular cocción que inundó de fuego, humo y aroma a longaniza asada el atardecer grausino.
Si bien este año el programa de la Fiesta de la Longaniza se amplió al viernes con la I Muestra Gastronómica Monográfica de Tapas con Longaniza de Graus, el Día de la Longaniza de ayer siguió siendo la pieza clave de esta fiesta que organiza la Asociación de Fabricantes de Longaniza de Graus -Aventín, Melsa y Maella- en colaboración con el Ayuntamiento y la Asociación de Mujeres `Santa Águeda`. Millares de personas se concentraron en la calle Salamero para asistir a la cocción de la parrillada, cuya preparación se había intensificado en los últimos días y en la que participa medio centenar de personas.
El trabajo de los carniceros comenzó la víspera con la preparación de la masa a base de carne de cerdo de primera aderezada con sal, pimienta y nuez moscada. Las cámaras frigoríficas conservaron los más de 1.100 kilogramos de producto en completo reposo, a cinco grados, hasta primera hora de la tarde de ayer, cuando las mujeres de `Santa Águeda` se encargaron de embutirla en tripa natural.
También el viernes, se trasladó a la zona de cocción desde el almacén en el que se guarda durante todo el año, la enorme parrilla, que `siempre es una aventura`, explicaba su inventor y coordinador del asado, Ángel Sin. Sin precisó que `no se limpia en todo el año para que no se oxide y se desinfecta el día anterior, como el chasis al que se ensambla`. También en las horas previas al comienzo de la elaboración, se trasladaron a la parte baja de la calle Salamero los 3.000 kilogramos de tierra que protegen el asfalto y sirven de base para colocar el carbón vegetal, `es tierra, y no arena porque la arena lleva piedras que podrían provocar explosiones`, precisó Sin. La correcta combustión del carbón vegetal, unos 600 kilogramos, fue una vez más decisiva en el proceso de asado. `Se pueden alcanzar los 1.500 grados, pero lo normal es mantenerlo a unos 750 grados y controlar la temperatura a través del color para subir o bajar la parrilla con la grúa (de 30 metros) según convenga`.
A media tarde arrancó la elaboración de la parrillada con el embutido de la pasta de longaniza a cargo de las mujeres de `Santa Águeda` y los propios carniceros. En total, se embutieron alrededor de mil metros de longaniza, aunque los tramos se fueron uniendo en función de los seis módulos de que consta la parrilla. Sin comentó que `cada año intentamos poner alguna hilera más de longaniza en cada uno de los módulos, aunque no siempre se puede porque depende del calibre de la tripa, normalmente empleamos el 30 ó el 32, pero no siempre es posible, en algunos módulos caben 29 hileras y en otros 30`.
Cuando el embutido de la carne entró en su fase final, el inventor de la parrilla avisó de que se encendiera el fuego, al que se echó aceite para que agarrara mejor. Poco después, autoridades, carniceros y mujeres arrastraron la parrilla sobre una estructura con ruedas hasta la zona de cocción. La grúa izó la parrilla y la condujo sobre las brasas en uno de los momentos `clave` de la noche.
La pérdida de peso de la parrilla, al ir perdiendo la grasa, permitió que descendiera a continuación para completar el asado por un lado antes del volteo, sin duda el momento más espectacular. Sin aseguró que `el peligro al darle la vuelta es que no vayamos todos a una porque se nos podría caer, sin embargo, es más peligroso aunque no lo parezca cuando la grúa iza la parrilla por primera vez para llevarla al fuego`.
Durante alrededor de media hora, las llamas avivadas por la grasa de la carne y el humo con aroma a longaniza inundaron el ambiente, siempre expectante, mientras los encargados de la parrilla se coordinaron para que se cociera de forma uniforme, algo que siempre se consigue. Según Sin, `nunca hemos tenido que tirar ni una ración porque no estuviera bien cocida`. Protección Civil, Cruz Roja, Guardia Civil y Brigada Municipal supervisaron el proceso garantizando la seguridad de los asistentes que ovacionaron a los organizadores a su término. De forma vertiginosa, las mujeres de `Santa Águeda` trocearon el embutido, unas 12.000 raciones, antes de la degustación en la misma calle Salamero.
Durante toda la jornada, entre las 11 y las 22 horas, se volvió a instalar un mercado medieval en el casco histórico de Graus, en el que participaron 85 artesanos, españoles y franceses. También repitió la fiesta acuática en las piscinas municipales, con juegos e hinchables, así como los hinchables y quads en la calle Barranco. Por la mañana, la Radio Club Sección URE Valle del Cinca activó un indicativo del Día de la Longaniza.
Elena FORTUÑO
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